Pymes y comercio exterior: Una oportunidad para expandir los negocios.

 En Argentina

Por: Florencia Diana – Asociada Noetinger y Armando.

En un mundo globalizado e híper comunicado, el comercio internacional es una herramienta para las Pymes que buscan abrirse a nuevos mercados.  Para quienes consideran entrar en el juego del mercado exterior, los métodos de pago son un tema fundamental.  La clave está en la implementación de métodos de pago fiables confeccionados en forma correcta que puedan brindar la mayor seguridad jurídica posible.

En una época marcada por la globalización y la velocidad de las telecomunicaciones, el comercio internacional se encuentra al alcance no solo de las grandes corporaciones expandidas alrededor del globo, sino también de las pequeñas y medianas empresas cuya disponibilidad de recursos es más limitada.

En este contexto económico, global pero complejo, la internacionalización de los negocios está al alcance de quienes lo deseen, pero no sin implicancia de riesgos. Una de las cuestiones fundamentales que ocupa a los interesados, es la modalidad de pago de las operaciones de comercio internacional.

A los fines de realizar un intercambio que revista seguridad jurídica y financiera, uno de los métodos de pago más fiables disponibles en la actualidad es la Carta de Crédito, instrumento mediante el cual una entidad financiera  siguiendo las instrucciones de un ordenante, cumple con la obligación de pago contra entrega de la documentación exigida en la compraventa de un bien. La ventaja que trae aparejada este método es la garantía de pago en tiempo y forma del valor pactado, siendo que dicha obligación la encabeza directamente la entidad financiera en lugar del comprador.

Otro de los métodos de pago son las garantías a primer requerimiento que pueden ser un complemento esencial en dichas transacciones. Se trata de un contrato atípico mediante el cual el fiador (entidad financiera) se obliga de manera independiente ante el acreedor, bastando solamente que éste último denuncie el incumplimiento del obligado principal sin necesidad de acreditación alguna. Las garantías corren de forma independiente al contrato principal, garantizando así el pago de las obligaciones al acreedor.

Por otro lado, encontramos la carta de crédito stand by, que constituye una herramienta ágil y segura para obtener coberturas, por medio de la cual el banco se obliga frente a un tercero (beneficiario) a pagarle a su requerimiento y contra la presentación de los documentos que hayan sido pactados, determinada obligación. El requisito de presentación de la documentación especificada en la carta de crédito stand by es fundamental a los fines de analizar el pago o no por parte del banco emisor de la misma.

En este sentido, la Cámara de Comercio Internacional (CCI) propone una serie de reglas para la confección de dichos instrumentos. En el caso de las cartas de crédito, las UCP 600 garantizan la unidad de interpretación entre empresas que se encuentran en diversas partes del mundo, reduciendo así el riesgo de posteriores conflictos que pudieran suscitarse.

Para las garantías a primer requerimiento, la propuesta de la CCI son las Reglas Uniformes para las Garantías a Primer requerimiento, las cuales reflejan prácticas estandarizadas a fines de asegurar un intercambio justo.

Por último y reafirmando el fenómeno que implica la globalización, en el caso de las cartas de crédito stand by, nos encontramos con dos grandes iniciativas a los fines su regularización y armonización. Por un lado, la emprendida por la CCI junto al Instituto de Derecho y Prácticas Bancarias Internacionales y por otro, de carácter interestatal esta vez,  aquella desarrollada por las Naciones Unidas a través de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional.

En definitiva, el intercambio comercial internacional está al alcance de todos; la clave se encuentra en la implementación de métodos fiables confeccionados correctamente que brinden la mayor seguridad jurídica posible. Como todo instrumento jurídico comercial, la ambigüedad y la imprecisión son los obstáculos más significativos. La correcta confección e interpretación de dichos instrumentos son la clave para un intercambio internacional exitoso y redituable.

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